En 1873 Viena, una de las ciudades más importantes del mundo en aquel entonces, fue sede de la Exposición Universal que tuvo como tema Educación y Cultura y en ese mismo marco se inauguraron dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, el Teatro de la Opera y el Hotel Imperial.
Fue el propio príncipe de Württemberg quien decidió transformar su palacio vienés en un sitio para recibir a los grandes personajes que llegaban a la ciudad para asistir a la Exposición Universal dando lugar de esta manera al nacimiento del famoso Hotel Imperial.
El hotel fue inaugurado por el emperador Francisco José I y entre los platos de la celebración degustó un un rico pastel de forma rectangular con capas de almendra, mazapán y mucho chocolate. La deliciosa creación le fascinó a tal grado, que lo reservó para su consumo exclusivo.
Suite Royal
Hoy, tanto el pastel imperial como los muebles de época, candelabros y obras de arte que se encuentran en sus 76 habitaciones, 62 suites, café, bar, centro de negocios, spa y restaurante están al alcance de quienes decidan hospedarse ahí, en pleno corazón de Viena y justo frente al hermoso y afamado Teatro de la Ópera.
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