El parque vienés Prater tiene al menos dos caras: la del famoso parque de atracciones llamado „Wurstelprater“ y el “Prater verde” con sus praderas, alamedas y vegetación de la cuenca del Danubio.
El „ Wurstelprater" ocupa una pequeña parte de la superficie del Prater, que tiene seis kilómetros cuadrados y está situado en el segundo distrito de Viena. La Noria Gigante goza de fama mundial desde su construcción en 1897. Hoy el Prater cuenta con unas 250 atracciones dinámicas y divertidas, desde el romántico tiovivo hasta la mayor calesita del mundo, desde el antiguo tren fantasma hasta los puestos con juegos de azar. La última novedad es el museo vienés de cera de Madame Tussauds, situado en la Plaza de la Noria Gigante (Riesenradplatz), con 65 figuras de cera que se pueden ver en escenarios interactivos. La oferta culinaria en el Prater es muy apreciada ante todo por las cervezas frescas y el codillo de la taberna Schweizerhaus y por la refinada cocina vienesa del restaurante tradicionalEisvogel.
Quien prefiera la naturaleza al barullo, puede disfrutar de las praderas, los árboles y la vegetación de la ribera del río en el Prater Verde. La alameda de 4,4 kilómetros de largo flanqueada de innumerables castaños es el lugar favorito de los aficionados al jogging. El Prater tiene mucho que ofrecer a los amantes del deporte. En verano se abre en el Stadionbad la piscina al aire libre. También hay carreras de trotónes en el hipódromo de Krieau. El Prater brinda además amplio espacio para pasear, correr, ir en bicicleta o patines, o simplemente para quienes desean disfrutar de la calma en medio de la naturaleza.
Cuando el Prater Vienés era un lugar agreste de vegetación propia de la cuenca del Danubio, era utilizado por los miembros de la casa real de Habsburgo como coto privado de caza. En 1766 el emperador José II lo abrió para todos los ciudadanos de Viena declarándolo zona de recreo. Fue así que comenzó la historia del Wurstelprater, donde muy pronto se empezaron a instalar los primeros cafés, tabernas y puestos de atracciones. Quien tenga interés en conocer a fondo la historia puede visitar el Museo del Prater. En un edificio que también alberga un planetario se encuentran numerosos objetos que recuerdan al antiguo Wurstelprater, que fue destruido en 1945 en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial y reconstruido y modernizado a partir de 1948.
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